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Noches Sin Luna<% JaDeD bY ThE oPPoSitE Of LoVe... %> 09 abril Fin de la Segunda ParteEstuvo bien mientras duró, pero ya va siendo hora de que se acabe. Me mudo. Noches sin Luna está ahora en...
Besitos para todos!!! 26 marzo Nueva Fauna MarinaComer en el Parque Tecnológico me ha abierto las puertas a un nuevo mundo submarino. Un mundo lleno de peligros y seres extraños que, por lo visto, son comestibles... Aunque mi religión (o falta de la misma) me impide comer criaturas que hayan tenido escamas en algún momento de su vida, mi fascinación por esta sub-fauna marina es tal que me veo obligado a pegarle un ligero repaso...
[ADVERTENCIA: cualquier parecido entre los comentarios vertidos aquí sobre estos nobles pececillos y la realidad es pura coincidencia]
Panga - Pez blanco y negro comedor de bambú. La falta de bambú en las profundidades marinas lo llevó a tierra, donde evolucionó hasta convertirse en oso, sin embargo, lo de hibernar y ser adorado por los chinos venía de antes. Actualmente, este pez sobrevive solamente en piscifactorías; debido a su legendaria voracidad, alimentarlo es una labor de riesgo llevada a cabo por profesionales cualificados. Citas célebres:
- ¡Maldición, es un Panga!! – Jin Nakamura, agricultor, justo antes de ser lamido por un Panga en estado de hibernación.
Halibut - Legendario monstruo marino causante de la desaparición de centenares de embarcaciones a lo largo de la historia. Cuando el mundo era plano, el Halibut habitaba en sus bordes. Posteriormente se movió hacia una zona conocida como el Triángulo de las Bermudas donde devoraba barcos y aviones a cascoporro. El Halibut es conocido por saltar miles de metros por encima del mar. Nadie había intentado comer un Halibut hasta comienzos del siglo XXI, el orden natural de las cosas hacía pensar que era el Halibut el que te comía a ti... Citas célebres:
- ¡Maldición, es un Halibut!! - últimas palabras de Nathan Parker, aviador.
Lirios - El origen del lirio es desconocido, biólogos marinos a lo largo y ancho de todo el planeta han intentado encontrar el nexo de unión entre el lirio pez y el lirio flor sin ningún éxito. En su desesperación, algunos afirman que tal nexo de unión es inexistente. Lo que sí se sabe a ciencia cierta de esta imponente criatura de 7 centímetros de largo en edad adulta es que, al contrario que su herbáceo pariente de tierra, el Lirio pez puede respirar en el agua. Una criatura fascinante. Citas célebres:
- ¡Maldición, son Lirios!! - últimas palabras de Felicia Summers, antes de romper con su tercer novio, que desconocía que sus flores favoritas eran las violetas.
Granadero - Durante la Gran Guerra, las potencias europeas buscaron un arma definitiva que inclinara la balanza en su favor. Fruto de estos terribles experimentos, surgió el Granadero, un pez letal capaz de localizar y destruir a la presa en cuestión de segundos, siempre y cuando la presa esté cerca de él y sea más pequeña y menos letal que el propio Granadero, circunstancias más bien poco habituales. No obstante, otro uso bélico fue encontrado para este mortífero animal: alimentar a los soldados. Actualmente, aún se entrenan Granaderos para alimentar a las hambrientas hordas de empleados del Parque Tecnológico de Boecillo. Citas célebres:
- ¡Maldición, es un Granadero!! - últimos pensamientos de Spike, plancton.
Merluza Bicolor – En realidad esto es una merluza normal con salsa de tomate y bechamel. Pero mola, ¿no? “Merluza Bicolor”... Si existiera, seguro que sería un cazador implacable y un nadador legendario. Si existiera, claro. Citas célebres:
- ¡Maldición, es una Merluza Bicolor!! – yo, en mitad de una pesadilla. 02 marzo Banco de TiempoNueva vida.
Dicen en un anuncio que cada día te despiertas con 86400 segundos y los que no gastas, se pierden para siempre al final de la jornada. Creo que llevo un tiempo teniendo un pánico latente a perder segundos, y no es porque pueda pensar que estoy dejando que se escape mi vida, sino más bien porque cuando me pare, tal vez me dé por pensar... a secas.
Así que me ocupo con mil cosas: aprendo japonés por mi cuenta, Flash MX en un curso on-line, voy al gimnasio, amplío mi jornada de becario a ocho horas, complico innecesariamente la definición de mi proyecto de fin de carrera, preparo las partidas de rol de los miércoles, veo un montón de series en el ordenador, busco un hueco para poder hacer un reconocedor de Kanjis, vuelvo a leer en mis viajes en bus e intento arreglar el ordenador del Hopper. Lo que sea con tal de no parar. Con tal de no pensar. Con tal de no dejar que el tiempo pare.
Dejé de jugar al NeverWinter Nights 2 porque empezó a tardar mucho en cargar, y en esos ratos yo estaba sin hacer nada... Malo, jugar al ordenador dejó de servir. Ver la tele tampoco suele funcionar, la mayoría de las veces es demasiado poco interesante como para mantenerme distraído.
Vi hace poco, en el centro cívico de la Victoria, un programa social muy interesante, se llamaba "el Banco del Tiempo". Tuve mucho miedo cuando lo vi, me acordé de Momo y de los Hombres Grises que convencían a la gente para que guardaran su tiempo en el banco y luego se lo robaban... Tardé mucho en atreverme a leer el tríptico del programa (esto es absolutamente cierto), aunque Mario me había contado de qué iba en realidad y parecía una buena idea, yo casi prefería que fuera algo siniestro, me daba más razones para seguir ocupándome indefinidamente con imposiciones absurdas... alguien podría estar pretendiendo robarme el tiempo, ¡tenía que evitarlo!!
Resultó que el programa era parte de lo que Mario considera el Valladolid comunista... Yo diría más bien socialista, pero vale. Se trata de hacer algo por alguien durante un tiempo, ese tiempo se almacena en tu banco y te da derecho a que alguien haga algo por ti. Cada hora de tu trabajo vale una hora de trabajo de otra persona... ¿hay algo más justo que eso? Sé que la realidad es más relativa, pero me gusta pensar durante un instante que el mundo puede funcionar así. Además, así ocupo otro instante de mi tiempo.
11 enero Back for a WhileHace siglos que no dejo nada por aquí... La verdad es que normalmente no tengo tiempo para nada, y cuando tengo, lo invierto en jugar al Neverwinter Nights o ver Battlestar Galactica... O en escuchar música... Esta canción me tiene obsesionado desde hace un par de días:
Return to the city, lookin' for a friend, she shouldn't be too hard to find
There's only one or two places she could be, especially this time of night I didn't tell her I'm in town or I'd be coming 'round, I'm steppin' into her work She greets me casually, yeah hands me a drink, I wait 'til six in the morning for her She says it's alright That cha haven't written or been here for a while (I've been here for a while) Just grab your things and come on over Stay with me at my house (stay with me) She says it's alright, yeah It's half past four, the afternoon, oh we wake up There's no phones to disturb us, lazing around, isolated from all of the fuss She smokes a couple hundred cigarettes and hands me the keys, oh while she gets ready for work Be back at seven in the morning to let her in, that's about when she returns She says it's alright That you don't speak the language, I know that you barely try (I know you barely try) I love The Smiths and my cigarettes, like you in my bed But, I don't need you to get by (don't need you) She says it's alright, yeah I'm sure you wanted to forget about things for a while As I see, how you see, how we see, let me see She says it's alright That you're going to the states and ya won't be back for a while (I won't be back for a while) She says, it's alright with you, it's alright without you Either way is just fine (either way you're not mine) She says it's alright (it's alright, alright) I don't expect to hear from you, but you're welcome back anytime Unless I find a new friend, then this will have to end (it's alright) We don't need no good-byes She says it's alright She says alright It's alright She Says It's Alright
The Rentals 06 octubre Si hoy fuera el Día de la Marmota... ¿Tú qué harías?Sigo invirtiendo mis tardes más sosas viendo una peli tras otra o leyendo un comic tras otro. Una de las que ha caído últimamente ha sido "Atrapado en el Tiempo", que para mí ya estaba convirtiéndose en todo un mito por la cantidad de veces que había oído durísimas críticas contra Txans por haberla recomendado como peliculón. Ahora estoy bastante acojonado porque voy a filosofar (y en público!!!) sobre una peli recomendada por Mario :P
La peli me ha hecho pensar un poco, incluso bastante, y ya sólo por eso, para mí es una peli interesante (decidí lo mismo sobre "Donnie Darko" después de darle dos mil vueltas para saber si me había gustado o no). Habla de un tío que tiene todo el tiempo del mundo, pero siempre es el mismo tiempo. Para él, toda la eternidad se reduce a un día (el Día de la Marmota) que ocurre una y otra vez, pero él puede recordar cada una de las veces que ha ocurrido. El único problema es que la historia se acaba haciendo demasiado típica por tener el más que clásico romance de fondo. Desde que la vi, hay dos nuevos pensamientos recurrentes en mi cabeza.
I.
El primero de ellos trata sobre conductas y actitudes. El tipo de la peli refleja tres tendencias que creo que todos llevamos dentro, al menos yo las llevo, la primera es la satisfacción de los impulsos inmediatos, un afán egoísta y despreocupado por conseguir lo que se quiere tan rápido como se pueda. La segunda es un escapismo de la vida, de la rutina. En su caso, de algo aún más agudo que la rutina. Y la tercera es la satisfacción de las inquietudes menos primitivas, la realización como ser humano en uno u otro aspecto.
Solamente para la tercera de estas tendencias la eternidad tiene algún sentido, pues los impulsos inmediatos son una forma de necesidad física que sólo ha de satisfacerse mientras se está vivo, es un requisito de la vida, no una razón para vivir. Las tendencias evasivas son implícitamente efímeras, anti-eternas, por así decirlo. Pero nuestra capacidad para intentar desarrollarnos es tan grande como lo es nuestra incapacidad para conseguirlo. El límite sólo lo ponemos nosotros, hasta dónde queremos llegar, cuánto queremos saber, a cuánta gente queremos conocer... Nosotros y nuestro tiempo. Y en lo primero podemos ejercer algún control, pero sin duda no podemos en lo segundo. Nuestro número de días está limitado, pero también lo está nuestro tiempo cada día, por un montón de deberes impuestos y autoimpuestos.
II.
Antes de que la divagación pise mi segundo pensamiento recurrente sobre la peli, lo expondré. En realidad... ¿no estamos todos viviendo el Día de la Marmota? ¿No son todos los días (o la mayoría de ellos) irremediablemente iguales? Lo sean o no, no son el Día de la Marmota, porque tienen consecuencias, esto supone una gran diferencia, sobre todo ante las expectativas de satisfacer los impulsos más egoístas, cuyas consecuencias suelen ser más desagradables.
Sin embargo, la realidad es que vivamos o no el mismo día repetido una y otra vez, la solución para cambiarlo está en nuestra actitud... ¿Qué harías tú si hoy fuera el Día de la Marmota? Yo lo tengo casi claro, pero tengo aún más claro que cuando lo sepa, será eso lo que haga con mis días. 26 septiembre Reunión Ketteriana '06InTRo No se puede pedir que algo como lo que ocurrió el pasado fin de semana ocurra cada 7 días. Tampoco una vez al mes. Ni siquiera cada año. O tal vez sí pueda pedirse, pero la realidad es que viene sucediendo cada tres años. Y la magia está, como comentaba con Vito esta tarde, en que en realidad es imposible percibir que ha transcurrido tanto tiempo desde la última reunión Ketteriana. Como estoy cansado de los resúmenes de mi vida que parecen crónicas de sucesos, he decidido saltarme un poco el estándar esta vez… A ver qué sale… I. MadRId El lugar elegido fue Madrid. Por logística y alojamiento. Y Madrid nos la jugó bien jugada. Para empezar… ¿qué es eso de la ley antibotellón? ¿Acaso no es sólo una tontería con la que rellenar telediarios? ¿Que no se puede comprar alcohol a partir de las 22:00???? Pero la pregunta que más me inquieta es… ¿eso en Pucela pasa??? Y lo peor no fue tener que buscar El Quinto Elemento para que nos mantuviera en pie toda la noche, ni las cervezas de 4€ del karaoke, no, lo peor fue la cara de la tipa del Abierto 24 horas que nos dijo que no nos vendía ni vino ni hostias… ¿Desde cuándo está tan mal visto hacer botellón en casa??? Si era una confabulación cósmica para evitar la debacle que caería sobre la capi, no salió nada bien, pero de eso hablaré dispersamente en el punto II. Al día siguiente pareció que habíamos aprendido de nuestros errores, y sin embargo la planificación del botellón volvió a ser nefasta. Tuvimos que salir a correr a por el cercanías que nos llevaría a Madrid con una botella de ron a medias en casa y media de vodka escondida en mi bolso. Hasta que la encontró el portero del primer (y único) bar que visitamos esa noche. Por lo demás, y como me dijo un taxista madrileño al volver de Italia… ¿cuándo c*j***s van a encontrar el tesoro??? Me recuerdan a… nah, lo omito, que ahora todos estáis viendo Prison Break (por fin). Por lo que contaba Vito una ciudad en obras es un auténtico sistema anti-GPS… II. eXcesivo Es que no hay otra palabra que englobe mejor todas las cosas extrañas que ocurrieron entre el 22 y el 24 de septiembre de 2006 en diversos lugares entre Alcobendas y Madrid que nos vieron ir y venir… Y como intentar narrarlo es absurdo, daré unas pinceladas nada más… Fotos de grupo, cerditos, volteretas, setos frondosos, insurrección, la gran manzana, Kame-Hame-Ha, el Segundo Elemento, macarrones para seis y dos pizzas por cabeza, “Nacho no está”, setos poco frondosos, paradas de autobús, cambios de ropa, el mejor yogur del mundo, “¿qué más tienen que hacer para que las entréis?”, un tanque, un montón de pelis, minis vs. cachis, la hora en el Reino Unido, “¡A por ellos!”, Turnedo, el vodka (ya no lo ves), despedidas en el metro, el Quinto Elemento, conversaciones telefónicas, nos tiene que invitar a un chupito, muchos libros, “¿Dónde estás? No te veeeeeeeeeeeo”… Y muchos otros extractos que no caben aquí, como tampoco cupieron en el billete de autobús de regreso. III. ReeNCueNtROs Hacía tres años que no veía a Jose, Manu y Nacho; a Marta no la había vuelto a ver desde que estuvimos en Kettering… la friolera de seis años!!; con Vero estuvimos un par de días cuando alquilamos un C4 para visitar tierras Galaicas el año pasado, y a Vito no me lo he quitado de encima en todo este verano. Tal vez fuera el hecho de que la última vez que nos reunimos (casi) todos fuera también en casa de Nacho en Alcobendas, lo que propició que todo pareciera tan cotidiano. Nos pusimos al día durante todo el finde, intercalando los “entonces tú qué haces?” con “y esta otra peli, la has visto??” y derivados. Eso cuando no se nos iba la pinza sin más... La sensación que yo me he llevado, por el contrario a lo que algunas veces sostengo al generalizar (el caso es que es un tema sobre el que mi opinión fluctúa bastante), es que en realidad no hemos cambiado. Somos los mismos, pero somos más nosotros mismos que antes, estamos cada vez más definidos, pero en el mismo sentido en el que lo estábamos hace años. Y si hace años encajábamos a la perfección, ¿qué podría hacer que no encajáramos ahora? 10 septiembre Desde BariI. Miércoles, 6 de Septiembre. Escribo estas líneas mientras me bebo una birra (nunca mejor dicho) tirado en la cama de la habitación 105 del Hotel Boston de Bari, Italia. Acabo de volver de recorrer de punta a punta la ciudad, con bañito en la pequeña cala al sudeste de la misma incluido, son las ocho de la tarde y pienso quedarme aquí tirado un par de horas antes de salir de nuevo a tomar algo por el centro, a cinco minutos escasos de aquí. Vida cool. Sin embargo, sigo cada día más convencido de que soy el ser humano con la suerte más irregular del mundo.
Considero que mi viaje a Bari ha sido afortunado y positivo, tanto personal como profesionalmente. Pero durante las primeras 12 horas del mismo, jamás habría pensado que esto podría acabar bien, ni empezar tan mal. El vuelo transcurrió sin grandes percances, Alitalia no es muy generosa con los almuerzos en vuelo, pero cuando sobrevolábamos Mallorca, el piloto nos avisó y yo tenía asiento de ventanilla, así que queda compensado. En Bari fue donde comenzaron los problemas. Mi maleta no salía por el pasillito mágico de las maletas y me resultaba inevitable recordar lo que me ocurrió al volver de Bucarest… Aquél también fue un vuelo accidentado… Finalmente se confirmó lo que sospechaba. Yo había salido de Roma, pero mi maleta no. Ya sabía lo que había que hacer, le conté cómo era mi maleta a la empleada de turno (una de las pocas italianas carentes de atractivo y capaces de hablar inglés que me he encontrado en Bari), di mi dirección de aquí, fui presa del pánico al explicar que me quedaba solamente unos pocos días en la ciudad, y me disponía a irme cuando vi que otras gentes que estaban en mi misma situación seguían en el aeropuerto. Me enteré de que esperaban al siguiente vuelo de Roma, por si acaso llegaba allí su equipaje. La situación era realmente problemática, me encontraba en una seria dicotomía: salir para Bari e intentar encontrar algo de ropa decente para la reunión del día siguiente o esperar a ver si había suerte y mi maleta llegaba en uno de los tres siguientes vuelos. Como tenía que empollar cierto papeleo y no podía perder tiempo comprando ropa, me decanté por esperar mientras chapaba. Hice mal.
Perdí una tarde (y noche) de mi, ya de por sí, corto viaje a Italia y ni siquiera recuperé la maleta. Tanto pensar en cómo debería presentarme a la dichosa reunión para acabar yendo con la misma camiseta que había llevado todo el día de viaje. Una camiseta de Kukuxumuxu con un camaleón en guerra contra las moscas. Y un vaquero de bolsillos. Y yo que había barajado ir en traje… Mi pobre camisa y pantalón de hombre de bien me echarían de menos. Al día siguiente estaba tan ocupado mentalizándome de que podría dar una buena impresión pese a la imagen que no me di cuenta de mi nuevo problema hasta que se me echó encima. Salí con tiempo de sobra hacia el Campus. Tiempo de sobra para ir en taxi, claro… Claro que no contaba con que podría no encontrar un taxi… Aún así, me hice con un mapa (caro de cojones) y llegué por propio pie, para descubrir con horror que eso era enorme y que me quedaban cinco minutos para descubrir dónde tenía que ir. Ni siquiera sabía a qué edificio era, así que probé suerte preguntando a todo quisque en la Escuela Politécnica, garito de ingenieros. Después de bastantes vueltas y de intentar telefonear a la gente del meeting cuyos números tenía, una chica muy amable (curiosamente también del minoritario grupo de mujeres poco o nada atractivas de Bari), me llevó hasta secretaría porque no sabía darme indicaciones precisas en inglés. En secretaría me llevaron a una sala de profesores, porque tampoco hablaban inglés, y conseguí que “el” profesor que hablaba inglés me echara un cable.
Cuando le pregunté si sabía dónde podría estar celebrándose una reunión de un proyecto europeo, el pobre hombre no supo de qué narices le estaba hablando, así que le pedí que me dejara mirar mi correo electrónico para ver la dirección a la que tenía que ir. El surrealismo era palpable. Allí estaba yo, en una sala de profesores en la Escuela Politécnica de Bari, Italia, mirando mi correo mientras escuchaba cómo “el” profesor que hablaba inglés le contaba a otra gente en italiano que yo era un alumno que se había perdido. Mis intentos por explicar que no era alumno fueron en vano. Bien, era en otra facultad del mismo Campus. El profe angloparlante me indicó el camino, yo dije “gracie” y me piré escopetao. Afortunadamente y pese a todo no llegué más que 20 minutos tarde y no falté a nada realmente importante. En las reuniones me sentía sólo parcialmente cómodo. La gente allí tenía entre más y mucha más edad que yo… Pero bueno, en las cuestiones técnicas, todo fue bien. Por la tarde salí a hacer las compritas mínimas indispensables para poder presentarme adecuadamente a la cena de esa misma noche. Me niego a describir aquí mi kit de supervivencia, pero incluía gomina o peine y camiseta a rayas, que para algo estoy en Italia. Recorriendo las calles comerciales de Bari a velocidades sobrehumanas fue cuando me empecé a dar cuenta de la asombrosa veracidad de dos aseveraciones:
II. Jueves, 7 de Septiembre, Aeropuerto de Bari. Ayer me precipité al comentar que el viaje a Italia había terminado “bien”. Ayer el viaje no había terminado, y tampoco lo ha hecho hoy. Anoche, después de echarme una extraña siesta entre las 9 y las 10, salí a tomar un coktail al centro. Quedé gratamente sorprendido de la agitación que había en Bari a esas horas, y la cantidad de pubs llenos a rebosar. Casi todos tenían terrazas acogedoras y eran del tipo “tomarse algo mientras se charla alegremente”, pero yo usé uno para “tomarme algo mientras observaba la vida nocturna de Bari”. Me retiré prontito porque estaba cansado y no tenía mucho sentido deambular solo y con nocturnidad. Hasta aquí todo seguía yendo bien. La cosa se complicó más tarde, al ver cómo no aceptaban mi tarjeta en el hotel. No sólo perdí media hora resolviendo el asunto, sino que me quedé además con el dinero justo para el taxi que tendría que llevarme al aeropuerto. Aún así, logré llegar, si bien con el tiempo justo, al check-in… Solamente para que me dijeran que estaban en huelga y el vuelo había sido cancelado. Realmente me eché a reír cuando me dijeron que cambiara mi billete para mañana. Había estado meditando en el taxi cómo lo iba a hacer para conseguir el Euro necesario para ir en metro desde Barajas a la estación de autobuses de Madrid si (tal y como pensaba) había terminado con todo el crédito de mi tarjeta para hoy… Ahora resulta que tenía que pasarme todo un día en el aeropuerto, sin un duro para comer siquiera. La situación era cómica. Estuve convenciéndome de que el panorama no era tan dantesco, que me las apañaría quemando las calorías sobrantes de la cena del martes, mientras uno de los empleados de Alitalia me colocaba en otro vuelo. “¿Tiene que ser para hoy?” preguntaba… “no tengo dónde ir, ni dinero para comer. Sí, tiene que ser para hoy”. Después de mucho tiempo, trasteando en un ordenador, me consiguió plaza en un vuelo para Milan y de Milan a Madrid. Aún ahora no sé a qué hora salgo de Milan porque la chica de facturación ha conseguido hacerme un buen lío. Al menos he conseguido sacar otros 50€ de un cajero. Podré sobrevivir un día más. Bien, pues eso, mi suerte es absolutamente irregular. No todo el mundo tiene ocasión de ir a Italia por motivos de trabajo, y menos al final de un verano en el que Italia había llegado a ser una obsesión. Pero no todo el mundo pierde sus maletas sólo durante el tiempo que las necesita, ni tampoco a todo el mundo le cancelan un vuelo a Madrid cuando no tiene dónde caerse muerto. No obstante, tampoco es habitual que todo se acabe solucionando sorprendentemente bien.
III. Epílogo. A veces me siento orgulloso de conseguir que todo lo que hago se complique. Afortunadamente no ocurrieron muchas cosas más en el viaje de regreso, llegué a Valladolid a las 23:45 con tiempo suficiente para largarme corriendo a las moreras a ver un concierto que Mario me dijo que estaba siendo una pasada. Realmente lo fue. El balance de mi visita a Bari? Sigo pensando lo mismo que pensaba el miércoles tirado en la cama de aquella habitación de aquel hotel: positivo pese a todo. |
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